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Crónica Costa Daurada Bike Race 2018 by Iberobike

31/10/2018

http://www.iberobike.com/cronica-costa-daurada-bike-race-2018/

 

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El pasado fin de semana estuvimos en la primera edición de Costa Daurada Bike Race y donde hace unos días os lo contaba todo en el Artículo Pre-Carrera.

Tres días por delante para disfrutar del mountainbike donde a priori, viendo los números, parecía sencillo y asequible pero que también se me acabó atragantando por mi bajo nivel de fondo.

La recogida de dorsales era el viernes por la mañana sí o sí ya que por la tarde empezaba la primera etapa, una cronoescalada a la Ermita de Montroig del Camp, y nada más llegar nos dieron la mala noticia: ETAPA 1 CANCELADA.

Por recomendación directa de Protección Civil y la activación del “Pla Inuncat” a causa de las fuertes lluvias y vientos que se esperaban para la tarde, la organización tuvo que suspender la etapa.

Hablando claro, es una putada para todo el mundo. Para corredores porque estábamos ansiosos por empezar, para organizadores por todo el trabajo que había detrás pero por seguridad de todos era lo más lógico y correcto, aunque salte alguien que no lo entienda y se moleste, o como al final pasó, se atrasó la previsión y en vez de la tarde cayó de noche. Son cosas que pasan pero mejor prevenir que curar.

Mi compañero Oliver y yo estábamos haciendo base en Roda de Bará (a 30min de allí) y decidimos “salir a rodar” igualmente ya que en esa zona hacía hasta sol. Después de casi dos semanas sin salir en bici estaba como los mosquitos en estos primeros días de frío, rabioso, y no podía ni quería desaprovechar una oportunidad así, auque se nos fue un poco de las manos…

Siguiendo un track que tenía grabado salimos para ir habituándonos a los senderos y las piedras de la zona pero más que senderos nos encontramos ríos, literalmente, y nos sorprendió el grip que tenía la roca a pesar de estar mojada. Eso no se repetiría en Montroig ya que allí la piedra siempre estaba cubierta de barro y patinaba de lo lindo.

En definitiva, a pesar de ir tranquilos, sin apretar para no gastar de más e incluso bajándonos de la bici para superar las pendientes más duras, acabaron saliendo casi 50km y 900m de desnivel, prácticamente como lo que saldría en la etapa del domingo. Eso sí, con sonrisas de oreja a oreja, disfrutando como cerdos en su piara poniéndonos de agua hasta las cejas y cruzando ríos que llegaban a las rodillas.

ETAPA 2 – Miami Platja – Miami Platja.

El plato fuerte de la carrera, la etapa más larga y con más desnivel aunque tuvieron que hacer alguna modificación por causa de las lluvias de la noche anterior. Comentaban que el track cruzaba rieras que “en la vida habían llevado agua” y que ahora eran imposibles de cruzar.

Con la cosa de “estamos cerca” nos confiamos y llegamos bastante justos de tiempo lo que se tradujo en salir los últimos. Literalmente. No había nadie más detrás. Empezamos bien…

Dan la salida y todo el mundo va como alma que lleva el diablo. Se rueda muy rápido. Tenemos por delante unos primeros kilómetros suaves donde se nota lo nerviosa que está la gente porque vamos casi al sprint.

En el km8 se acaba el llano y empieza a picar un poco hacia arriba y ya se masca en el ambiente que la gente empieza a desinflarse, a relajarse, y es donde yo puedo hacer lo que más me gusta, rodar fuerte con una pendiente tendida.

Adelantamos a un buen número de corredores. Voy tirando con fuerza e intuyo que llevo gente detrás pero no me preocupo en mirar.

Km21, donde empieza lo bueno, donde se marcan las diferencias, empiezan las fuertes pendientes, y yo a notar que a ese ritmo no acabo vivo. Había aprovechado mi terreno y ahora a administrar los pocos cartuchos que tengo. Por delante cinco kilómetros con pendientes entre el 6 y el 16%, para enlazar una trialera rocosa (como toda la zona) y embarrada donde controlar el baile de la bici en un palmo, y acabar en Pratdip, pueblo románico muy pintoresco de la zona.

Km29. De vuelta hacia arriba pero más tendido, 5-6%. Vamos sumando kilómetros y desnivel y noto que empiezan a fallar las fuerzas. Y no falla, llevamos casi dos horas de ruta y se me acaba el gas.

Km35, una nueva trialera técnica donde a pesar de haber hecho poca btt este año y apenas haber salido del rodillo, noto que no voy tan tocho como me esperaba aunque estoy lejos del flow de mi compañero, el cual se me escapa nada más empezar. Será que soy más conservador, prudente o cagón pero lo que en realidad es falta de confianza.

Sobre el km40 llegamos al último avituallamiento situado cerca de Vandellós donde paramos a reponer (y siendo sinceros, ponerme hasta el culo de donuts) y entre bromas con los voluntarios, “me llevo un par para el camino”, “te guardo la caja que hay sin abrir”, volvemos a arrancar.
*PD. Amigos voluntarios de aquel avituallamiento, soy el dorsal 160, estuve esperando en meta un rato y al día siguiente también, espero os pongáis en contacto para mandarme esa caja de donuts con mi nombre. Jajaja.

Pasan un par de kilómetros cuando Oli se da cuenta que se ha dejado el bidón en el avituallamiento y como “estoy cerca” se da la vuelta a buscarlo y me dice que continúe. Todo esto pasa en cuestión de segundos y me quedo dudando entre “giro y lo acompaño” y “voy haciendo despacio que voy más justo que él”.

Unos metros más adelante paso el control de chip y decido parar a esperar. Pasan un par de minutos y un buen número de corredores y recibo una llamada suya diciendo que había pinchado, que me fuera. Bien, decido continuar tranquilo ya que venían las pendientes más duras y después otra trialera donde seguro me pillaba.

Tres kilómetros por delante salvando 250m de desnivel. Esos datos no os dicen nada, verdad? A mí tampoco. Pero si os digo que habían pendientes continuas del 11% y picos de hasta el 20%, ya asusta algo más, verdad?

Por suerte es terreno bastante bueno y la rueda no patina aunque tengo que tirar de fuerza porque con el plato de 34 y piñón de 42 te sueles quedar atascado bastante pronto.

Llegamos a la trialera antes mencionada donde vuelvo a bajar varios tramos andando ya que las piedras embarradas, las pendientes del 30% y yo no son buenos amigos. Una vez más llamadme conservador o cagón pero llevo mucho tiempo con mi cuerpo de una pieza y le tengo hasta aprecio. No quería acabar besando el suelo.

Ya hemos pasado lo peor, la mayoría del desnivel estaba hecho aunque por delante venía un terreno de sube-baja con alguna encerrona del 18% pero sobretodo pisteo incómodo por el terreno rocoso de vuelta a meta.

Ahora entiendo porqué era de las pocas rígidas que había.

Acabo totalmente vacío con 62km, 1400m de desnivel y un tiempo de 4h04’, entrando el 80º y recuperando 84 plazas. No hay muchos inscritos en esta primera edición pero los que hay no va cojo ninguno y en cuestión de un par de minutos subes o bajas veinte puestos.

La sorpresa fue encontrar a Oli en meta. Me explicó después que tras el primer reventón, volvió a pinchar y toco esperar al coche escoba para que lo trajera de vuelta a meta. Se acabó la carrera para él.

Y el podium de la etapa es para Ever Alejandro Gómez (2h47’), Haimar Zubeldia (2h55’), Milton Ramos (2h55’).

Tenemos por delante una intensa tarde de lavado y engrase de bicis y recuperación con Bluetens para las piernas.

 

ETAPA 3 – Camping Els Prats – Camping Els Prats

Nos levantamos muy cansados pero hay que acabar e intentar rematar la remontada. Oli ya no aparecería en la clasificación final pero correría igual la etapa.

Esta vez llegamos más temprano y sin calentar nos colocamos tras el arco, bastante bien y cerca de los primeros.

Pistoletazo de salida y aunque los primeros kilómetros son neutralizados nosotros no lo notamos.


Se masca mucha tensión y nervios igual que el día anterior sólo que el momento de dosificar vino antes ya que nada más empezar teníamos un terreno tendido picando hacia arriba.

Y una vez más, como el día anterior, mi terreno favorito y donde vuelvo a marcar un ritmo fuerte. Me escapo de mi compañero con facilidad.

Sobre el km10 nos encontramos un par de repechones duros del 20% donde marco mi pico de pulsaciones, 192ppm, cifra que no saqué ni en la prueba de esfuerzo de cada año. Ganas de vomitar y tirar la bici. Por suerte la pendiente suaviza y voy bajando el pulso poco a poco y pasa esa sensación de agonía.

Sobre el km15 paro en el avituallamiento cerca de Colldejou, un par de vasos de cola, un par de donuts y sigo. Uno de los pocos senderos del día y un kilómetro de asfalto bajando donde aprovecho para dejarme caer y relajar.

Km17 de vuelta a la pista y a subir. Me noto vacío y sólo llevo una hora. No me ha hecho nada el gel que me había tomado unos minutos antes. Hoy el gas se acaba antes influido supongo por la carga de los dos días anteriores.

Voy sumando metros, de distancia y de desnivel, como puedo y al máximo que puedo, y sobre el km20 me caza Oli. El tío es un diesel puro, le cuesta arrancar pero después no hay que le pare. Yo por el contario soy “chico cava”, arranco como la espuma y me desinflo enseguida.

Km25 y ya hemos hecho la mayor parte del desnivel de la etapa, 800m. Toca bajar pero voy tan fundido que apenas tengo fuerzas para controlar la bici y obviamente pierdo de vista a Oli.

Pasamos por Riudecanyes y vino el despiste. Tramo de bajada rápida (donde te dejas caer sin pedalear y no pierdes velocidad), supongo que algún payés descontento o algún graciosillo quitó cintas de un cruce y yo que estaba en mi mundo pensando en las musarañas no vi el cruce donde había que ir hacia la derecha y seguí recto. Y seguí y seguí… Me empecé a preocupar cuando llevaba rato sin ver cintas y paré, puse el track en el gps (no lo tenía puesto porque habían dicho que estaba modificado) y vi que me había pasado, media vuelta y a desandar lo andado. El problema no fue sólo mío ya que me crucé por lo menos con una docena de corredores más.

De vuelta al camino había perdido unos cinco o seis minutos y un kilometrillo de más. Una minucia verdad? Pues después vereis la diferencia en la clasificación.

Desanimado por la pérdida de tiempo y fundido, continuo por pista rápida. Bueno, rápida para los demás porque con tantos días de agua y barro no me entraba el piñón más pequeño y me quedaba dando saltos enseguida. Me quedé luchando posición con dos corredores con dobles. En el llano como iban con 12 velocidades se me iban fácilmente pero a la que llegaba un pequeño repecho los volvía a cazar e incluso los pasaba. Volvía a ser llano de bajada se me volvían a ir. Diez metros de sendero de subida y me frenaban. Uno de ellos se tuvo que parar porque se le salió la cadena. Uno menos, quedamos sólo dos. Voy fundido pero el saber que estamos llegando a meta me da fuerzas. Nos vamos alternando las posiciones mientras sumamos kilómetros hasta que a cinco de meta tenemos que cruzar un puente donde tiro a muerte viendo que va tocado, fundido. Ahora sí. No puede seguirme el ataque y saco unos metros que ya no me recuperaría.

Entro en meta contento por acabar y haber ganado mi duelo personal, con 51km, 1000m de desnivel y un tiempo de 2h34’ (2h32’ de pedaleo), el 60º de la general (y como dato curioso, si restamos esos 5min perdidos hubiese sido el 42º).

El Podium de esta etapa estaba copada por los mismos aunque con posiciones cambiadas: Haimar Zubeldia (2h01’24”), Milton Ramos (2h01’25”), Ever Alejandro Gómez (2h01’26”)

Conclusión.

Y así acabo, el 65º clasificado con un tiempo de 6h38’, satisfecho por haber recuperado casi cien posiciones y estar algo por encima de mitad de tabla pero preocupado por mi falta de resistencia.

Con lo que yo era… Suena a frase de viejo pero es que era totalmente distinto. No tenía tanta potencia pero empezaba a ir mejor cuando llevaba dos horas de ruta, ahora todo lo contrario. Lo suelto todo al principio y me voy arrastrando como las culebras después.

Felicitar a los ganadores de categorías, y en especial a los de la general, a Ever Alejandro Gómez (4h48’24”) conquistando el primer puesto gracias a mantener la pequeña ventaja que consiguió el sábado, al gran Haimar Zubeldia (4h56’56”) arrebatando el segundo puesto por un solo segundo a Milton Ramos (4h56’57”) el Zorro del Desierto. Sin duda una primera edición de nivel y muy disputada.

En fin, toca parar, descansar, desintoxicar cabeza y piernas para volver con ganas, volver a disfrutar de la bici y tener la fuerza de voluntad de volver a los duros entrenamientos. En unas semanas haré balance de mi humilde temporada y me plantearé la 2019.

Y para acabar, espero que os haya gustado y nos vemos el año que viene.

 

SALUD Y PEDALES.

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